Por Francisco Nuñez, Departamento Técnico
Es una “sana” costumbre dotar a los sistemas operativos de antivirus, que en un momento de despiste nos pueden salvar de más de un susto. Pero instalar un antivirus no debería quedarse en el típico proceso del asistente de instalación: “Siguiente… Siguiente… Finalizar”. Sobre todo si nos referimos a la instalación de un software de antivirus en un servidor con SQL Server.
SQL Server es un servicio que “mantiene abiertos” una serie de ficheros en el sistema operativo: sus bases de datos. Cada base de datos de SQL Server se corresponde como mínimo, con dos archivos físicos que se almacenan en disco. Además, estos archivos pueden llegar a ser muy grandes, si las bases de datos guardan mucha información.
Con todo esto, tras instalar un antivirus, debemos excluir del motor de análisis en tiempo real del antivirus una serie de archivos para que el rendimiento del SQL Server no se vea afectado. Estos archivos son los que finalizan con las extensiones: *.ldf, *.mdf, *.ndf, *.bak y *.trn.
Esta exclusión del análisis, evidentemente aumenta el peligro de contagio por virus, por lo que es muy conveniente programar un análisis periódico de estos archivos.

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